Perfil clásico: movimientos individuales, huecos intocables, dos redistribuciones barajadas y sin merci final. La extracción de ayuda pertenece a otro reglamento.

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Inicio: 17 abanicos de 3 y uno de 1; las 52 cartas visibles, 4 bases vacías y sin mazo.
Inicio: 17 abanicos de 3 y uno de 1; las 52 cartas visibles, 4 bases vacías y sin mazo.

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Un solitario con distintas tradiciones

La Belle Lucie pertenece a la familia de solitarios de abanicos. Lady Cadogan la incluyó en una colección del siglo diecinueve; el nombre francés no identifica por sí solo al inventor. Los manuales antiguos discrepan sobre una ayuda final para liberar una carta enterrada. Aquí elegimos la versión estricta, sin esa ayuda: mandan las cartas accesibles y las redistribuciones disponibles.

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Coloca toda la baraja

Baraja 52 cartas sin comodines. Reparte 17 abanicos abiertos de 3 cartas y un último de 1: 18 abanicos en total. Solapa las cartas dejando visibles los valores; solo se juega la superior descubierta. Deja espacio para 4 bases vacías. No hay mano, mazo de robo, descarte ni reserva. As bajo, seguido de 2 hasta 10, J, Q, K.

03 /

Mueve una carta accesible

Un as accesible inicia una base. Construye cada base en orden ascendente del mismo palo hasta el rey. Entre abanicos se baja por palo sin saltos. Así, 8♣ puede ir sobre 9♣, nunca sobre 9♠. Mueve solo una carta descubierta, aunque haya una secuencia correcta. Los huecos no admiten cartas, ni reyes. Las cartas de las bases no vuelven; los valores no forman un círculo.

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Dos redistribuciones, sin ayuda

Cuando no queden jugadas legales útiles, recoge solo las cartas de los abanicos, baraja y reparte abiertas en grupos de 3; el resto forma un abanico corto. No toques las bases. Se permite 2 veces tras el reparto inicial: 3 repartos en total. Las cartas ya colocadas en bases no regresan. En el último reparto no hay merci: no puedes extraer una carta enterrada. Mover solo para bloquear otra carta no supone avanzar.

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Libera la carta necesaria

Posición local: un abanico contiene, de abajo arriba, Q♦, 2♠, 8♣; otro muestra 9♣ y A♠ ya está en su base. Pasa 8♣ sobre 9♣. Ahora 2♠ queda libre y puede seguir a A♠ en la base. Q♦ pasa a estar accesible. No podías jugar 2♠ antes de retirar 8♣ ni mover ambas juntas. El dibujo muestra esta posición, no el reparto inicial.

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Libera primero la pica. Abanico · abajo arriba: Q♦, 2♠, 8♣. Destino: 9♣. Base: A♠. La superior es 8♣. La 2♠ enterrada aún no se mueve. Mueve el trébol por palo. Origen: Q♦, 2♠. Orden descendente: 9♣, 8♣. Base: A♠. 8♣ va sobre 9♣, liberando 2♠. Solo se mueve la superior. Ahora sube a la base. Origen: Q♦. Otro abanico: 9♣, 8♣. Base: A♠, 2♠. 2♠ sigue a A♠. Q♦ queda libre para otra jugada. Pasa 8♣ sobre 9♣ para liberar 2♠ y después 2♠ sobre A♠. Son dos jugadas separadas, no un traslado de secuencia.
Pasa 8♣ sobre 9♣ para liberar 2♠ y después 2♠ sobre A♠. Son dos jugadas separadas, no un traslado de secuencia.

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Victoria y bloqueos

Ganas al llevar las 52 cartas a las bases. Si quedas bloqueado tras ambas redistribuciones, pierdes; las bases incompletas no son victoria. Antes de tapar un abanico, revisa las cartas inferiores: una alta sobre otra baja del mismo palo puede bloquear ambas hasta barajar. Un hueco no sirve de reserva. La ayuda final y los reyes en huecos son variantes separadas, nunca excepciones improvisadas.

Preguntas frecuentes

¿Cabe un rey en un abanico vacío?+

No; el hueco queda inutilizable hasta redistribuir.

¿Se trasladan secuencias completas?+

No, solo se mueve la carta descubierta.

¿Hay ayuda final?+

En este perfil no; acuerda esa variante antes de repartir.